Durante décadas se ha repetido que hombres y mujeres tienen formas completamente distintas de pensar. Frases como “las mujeres son más emocionales” o “los hombres son más racionales” forman parte de la cultura popular, pero la investigación científica presenta una realidad mucho más compleja.
La pregunta sobre diferencias entre el pensamiento de hombres y mujeres no tiene una respuesta sencilla. Los estudios han encontrado algunas diferencias promedio en determinadas habilidades, pero también señalan que hombres y mujeres son más parecidos de lo que muchas veces se cree.
Hombres y mujeres: más parecidos de lo que parece
Una de las investigaciones más conocidas sobre este tema es la denominada “hipótesis de las similitudes de género”, propuesta por la psicóloga Janet Shibley Hyde.
Después de revisar 46 grandes análisis de investigaciones anteriores, Hyde concluyó que hombres y mujeres presentan diferencias pequeñas o prácticamente inexistentes en muchas características psicológicas y capacidades cognitivas. Es decir, no existen dos formas completamente separadas de pensar, una masculina y otra femenina.
La American Psychological Association también ha señalado que las diferencias entre hombres y mujeres en personalidad, capacidades cognitivas y otros aspectos psicológicos suelen ser menores de lo que sugieren los estereotipos.
Esto significa que conocer el sexo de una persona no permite predecir automáticamente cómo resolverá un problema, cómo tomará una decisión o cómo reaccionará ante una determinada situación.
¿Existen diferencias en la manera de procesar información?
Sí, algunas investigaciones han encontrado diferencias promedio en determinadas tareas.
Por ejemplo, existen estudios que han observado diferencias en habilidades relacionadas con la orientación espacial, determinadas tareas verbales, memoria y procesamiento de información. Sin embargo, estas diferencias no significan que todos los hombres tengan una determinada habilidad más desarrollada que todas las mujeres, ni al contrario.
Un análisis publicado en Progress in Neurobiology encontró patrones diferentes en determinadas formas de procesar información: en algunas tareas, las mujeres tendían a recordar más detalles, mientras que los hombres mostraban mayor tendencia a recordar información general. Pero se trata de tendencias estadísticas, no de reglas que puedan aplicarse a cada individuo.
La diferencia entre “promedio” e “individuo” es fundamental.
Si un estudio encuentra que un grupo obtiene mejores resultados en una determinada prueba, eso no significa que una persona concreta tenga necesariamente esa característica.
¿El cerebro masculino y femenino funciona de manera completamente diferente?
Tampoco.
Durante años se han difundido imágenes y explicaciones que presentan el cerebro masculino y femenino como si fueran dos modelos completamente diferentes. La evidencia disponible no respalda una separación tan sencilla.
Una revisión amplia de décadas de investigaciones sobre el cerebro encontró pocas diferencias consistentes entre hombres y mujeres una vez que se tienen en cuenta factores como el tamaño cerebral. Los autores concluyeron que las diferencias individuales son mucho más complejas que la idea de un “cerebro masculino” frente a un “cerebro femenino”.
Por eso, afirmar que los hombres utilizan una parte del cerebro mientras las mujeres utilizan otra, o que uno de los dos sexos tiene un cerebro naturalmente diseñado para una determinada actividad, suele ser una simplificación excesiva.
¿Por qué entonces parece que hombres y mujeres piensan tan diferente?
La biología es solamente una parte de la explicación.
La educación, la familia, la cultura, las experiencias personales y las expectativas sociales también influyen en la manera en que las personas desarrollan sus habilidades y enfrentan diferentes situaciones.
Desde la infancia, niños y niñas pueden recibir mensajes distintos sobre cómo deben comportarse, qué actividades deberían disfrutar o cómo expresar sus emociones.
La propia APA señala que las diferencias de género pueden estar relacionadas con la cultura y las prácticas sociales.
Por ejemplo, si durante años a un grupo se le estimula más para desarrollar determinadas habilidades espaciales y a otro se le incentiva principalmente la comunicación verbal, las experiencias acumuladas pueden terminar influyendo en su desempeño.
Esto no significa que la biología no tenga ningún papel. La investigación actual considera que las características humanas surgen de una interacción compleja entre factores biológicos y ambientales.
¿Las mujeres son más emocionales y los hombres más racionales?
Esta es probablemente una de las ideas más populares y, al mismo tiempo, una de las más difíciles de sostener como regla general.
Tanto hombres como mujeres experimentan emociones, utilizan la razón y pueden tomar decisiones impulsivas o cuidadosamente analizadas.
El comportamiento de una persona depende de muchos factores: su personalidad, experiencia, educación, contexto, estado emocional y situación concreta.
Por eso, decir que las mujeres deciden principalmente con las emociones mientras los hombres lo hacen con la lógica convierte una tendencia cultural en una supuesta característica biológica universal que la ciencia no respalda de esa manera.
¿Quién tiene mejor memoria: hombres o mujeres?
No existe un ganador absoluto.
Algunas investigaciones encuentran ventajas promedio de las mujeres en determinados aspectos de la memoria, especialmente en tareas relacionadas con información verbal o detalles. En otras habilidades pueden aparecer diferencias a favor de los hombres.
Además, una investigación reciente sobre diferencias cognitivas encontró que la variabilidad dentro de cada sexo puede ser considerable. Es decir, las diferencias entre dos hombres o entre dos mujeres pueden ser mayores que la diferencia promedio entre ambos grupos.
Esto ayuda a entender por qué los estereotipos pueden resultar engañosos.
La personalidad también importa más de lo que creemos
Dos personas del mismo sexo pueden tener formas de pensar completamente diferentes.
Una mujer puede ser extremadamente analítica, reservada y orientada a los datos, mientras otra puede ser muy intuitiva y expresiva. Lo mismo puede ocurrir entre hombres.
Por esta razón, para comprender cómo piensa una persona resulta más útil observar su personalidad, experiencias, conocimientos, entorno y manera individual de enfrentar los problemas que asumir características basadas únicamente en su sexo.
Entonces, ¿hombres y mujeres piensan diferente?
La respuesta más precisa es: en algunos aspectos pueden existir diferencias promedio, pero no existen dos formas universales y opuestas de pensar.
La investigación psicológica indica que hombres y mujeres comparten muchas más características cognitivas y emocionales de las que sugieren los estereotipos. Las diferencias encontradas suelen depender del tipo de habilidad estudiada, del contexto y de las características individuales.
La próxima vez que alguien diga que “los hombres son de una manera y las mujeres de otra”, conviene recordar que la ciencia describe tendencias, no destinos.
Entonces, la idea de que hombres y mujeres tienen dos formas completamente diferentes de pensar es demasiado simple para explicar la complejidad del cerebro y del comportamiento humano.
Hay diferencias promedio en determinadas capacidades, pero también existe una enorme zona de coincidencia. La educación, la cultura, las experiencias y la personalidad pueden influir profundamente en la forma en que cada persona interpreta el mundo.
En definitiva, más que preguntarnos si los hombres piensan de una manera y las mujeres de otra, puede resultar más interesante comprender por qué cada individuo desarrolla una forma particular de pensar.