Las lagañas son algo común en la vida diaria. La mayoría de las personas las nota al despertar, especialmente en las esquinas de los ojos. Aunque suelen ser inofensivas, muchas personas se preguntan: ¿cuál es la función de las lagañas y por qué se forman?
Aquí te explicamos qué son las lagañas, cuál es su propósito natural y cuándo pueden ser una señal de alerta para la salud ocular.
Qué son las lagañas
Las lagañas, también conocidas como secreción ocular o “costras” en los ojos, son una acumulación de sustancias que se forman principalmente durante el sueño.
Están compuestas por:
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Mucosidad
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Lágrimas secas
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Células muertas
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Polvo o partículas ambientales
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Restos de grasa producida por glándulas del párpado
Su aparición es un proceso normal en la mayoría de los casos.
Cuál es la función de las lagañas
Aunque pueden parecer molestas, las lagañas cumplen una función importante dentro del sistema de defensa ocular.
Limpieza natural del ojo
Durante el día, los ojos están expuestos a polvo, contaminación, bacterias y partículas microscópicas. El sistema lagrimal ayuda a eliminarlas mediante las lágrimas.
Mientras dormimos, este sistema se vuelve menos activo, por lo que los residuos se acumulan y forman lagañas.
Protección contra infecciones
Las lágrimas contienen sustancias antimicrobianas que ayudan a combatir microorganismos. Las lagañas pueden incluir restos de bacterias eliminadas, actuando como un mecanismo de protección natural.
Eliminación de células muertas
La superficie del ojo y los párpados se renuevan constantemente. Las células muertas se mezclan con mucosidad y lágrimas secas, formando la secreción ocular que vemos al despertar.
Lubricación ocular
Las glándulas del párpado producen aceites que evitan que las lágrimas se evaporen demasiado rápido. Parte de estos aceites también pueden contribuir a la formación de lagañas, especialmente si hay exceso de secreción.
Por qué aparecen más lagañas en algunas personas
La cantidad de lagañas puede variar dependiendo de factores como:
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Alergias estacionales
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Ojos secos
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Uso de lentes de contacto
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Exposición a polvo o humo
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Resfriados o infecciones respiratorias
En la mayoría de los casos, un aumento leve no representa un problema grave.
Tipos de lagañas y qué pueden indicar
Observar el tipo de secreción ocular puede ayudar a identificar si es algo normal o requiere atención.
Lagañas pequeñas y secas
Son las más comunes, especialmente al despertar. Generalmente no indican enfermedad.
Secreción abundante o pegajosa
Puede estar relacionada con conjuntivitis o infecciones leves.
Lagañas amarillas o verdosas
Suelen asociarse con infecciones bacterianas y requieren evaluación médica.
Secreción acompañada de picazón y enrojecimiento
Puede ser signo de alergia ocular.
Cuándo preocuparse por las lagañas
Aunque las lagañas son normales, es importante consultar a un especialista si aparecen junto con:
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Dolor ocular
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Visión borrosa
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Inflamación intensa
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Secreción persistente durante el día
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Enrojecimiento severo
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Sensación de cuerpo extraño constante
Estos síntomas podrían indicar una infección o inflamación que necesita tratamiento.
Cómo limpiar las lagañas de forma segura
Para retirar las lagañas sin dañar los ojos se recomienda:
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Lavar las manos antes de tocar el rostro
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Usar una gasa limpia con agua tibia
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Limpiar suavemente desde el lagrimal hacia afuera
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Evitar frotar con fuerza
Nunca se deben usar objetos duros o productos irritantes cerca del ojo.
Consejos para mantener una buena salud ocular
Para reducir molestias y mantener los ojos saludables:
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Mantén una higiene adecuada de párpados
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Evita tocarte los ojos con manos sucias
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Descansa la vista si usas pantallas por muchas horas
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Consulta al oftalmólogo ante secreciones anormales
La función de las lagañas es principalmente protectora: ayudan a eliminar residuos, células muertas y posibles microorganismos acumulados en los ojos, especialmente durante el sueño. En la mayoría de los casos son normales, pero cambios en su color, cantidad o acompañamiento de síntomas pueden indicar una condición que requiere atención médica.
Comprender su papel en la salud ocular permite distinguir entre un proceso natural y una posible señal de alerta.