RELACIONES TÓXICAS: QUÉ SON Y CÓMO IDENTIFICARLAS

Una persona tóxica es aquella que nos altera profundamente el estado de ánimo y cuyo comportamiento puede ser perjudicial no solo para quienes la rodean sino también para sí mismo. Aunque existen muchos tipos de personas tóxicas, normalmente son personas que no han evolucionado emocionalmente; personas inseguras, egoísta y poco independientes. Tienden a relacionarse de forma absorbente, agotando, estresando o deprimiendo a la gente que tiene alrededor.

Características de las personas tóxicas

No siempre es fácil detectar a las personas tóxicas, pero una forma de intentar hacerlo es identificando determinadas señales en ella o rasgos característicos como:

Se vive quejando, es negativo y se victimiza

Envidiosa, no aguanta los éxitos de los demás

Narcisista, cree que todo lo que hace está bien

Orgullosa, no soporta que le contradigan

Soberbia, alecciona, descalifica y menosprecia a los demás

Controladora y dictatorial, impone las normas de la relación

No se responsabiliza de sus propios actos.

Manipuladora, engaña para conseguir sus propósitos.

Agrede verbalmente e intentan humillar y dañar la autoestima

Critica constantemente

Recurre al chantaje y al miedo

Propaga rumores

Le gusta dramatizar

Como identificar que una persona es tóxica para mi

Una parte fundamental para saber convivir con personas tóxicas y afrontar ciertas situaciones es analizando nuestras propias emociones; entender por qué nos alteran o hacen sentir mal.

Estas son algunas de las emociones que te puede generar una persona tóxica:

Agota tu energía u optimismo.

Hace que te cueste expresar tu punto de vista u opinión.

Te hace sentir culpable o avergonzado.

Te frustra porque tus esfuerzos para animarla nunca son suficientes

Temes estar cerca de él/ella o sientes que tienes que ir con pies de plomo.

Te sientes obligado a cuidarlo, atenderle o protegerle.

Te sientes controlado.

¿Cómo actuar frente a ella?

Estar atrapado en una relación tóxica (sea o no romántica) puede dar lugar a consecuencias graves a nivel psicológico: estrés, ansiedad, depresión, falta de autoestima, fobias, problemas somáticos, etc.

Alejarse de las personas tóxicas es la opción más fácil y efectiva, pero no siempre es posible. ¿Qué podemos hacer entonces? No puedes cambiar el comportamiento del otro, pero sí puedes cambiar el tuyo o cómo te hace sentir:

Pon contexto a la situación y piensa que detrás de las conductas tóxicas hay una falta de desarrollo emocional: miedos, frustraciones, carencias, vivencias traumáticas…

Establece límites si no puedes reducir el contacto. Siempre puedes negar el acceso a tu intimidad y decidir hasta dónde permites al otro acceder a ti.

Relativiza su comportamiento y no entres en su juego.

Utiliza la asertividad, es tu arma principal.

Aprende a desconectar cuando empiece a quejarse, encontrar fallos o consumir tu energía.

Pero lo más importante es que te cuides a ti mismo; mímate, protégete. Cuando la relación tóxica está muy avanzada, la víctima puede tener problemas para identificar los comportamientos abusivos, ya que puede a llegar a entender que es la forma normal de relacionarse o incluso que los merece. Si la situación te sobrepasa, busca la ayuda de un psicoterapeuta.

Fuente: salud.mapfre

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