Los microplásticos se han convertido en una preocupación creciente para la salud humana. Estas diminutas partículas de plástico, de menos de cinco milímetros, están presentes en el agua, los alimentos, el aire y diversos productos de uso cotidiano. Estudios recientes han detectado microplásticos en sangre, pulmones y otros tejidos, lo que ha despertado el interés por conocer cómo reducir su acumulación y favorecer su eliminación del organismo.
En este artículo analizamos qué son los microplásticos, cómo ingresan al cuerpo y qué acciones pueden ayudar a minimizar su impacto.
Qué son los microplásticos y cómo ingresan al cuerpo
Los microplásticos provienen de la degradación de plásticos más grandes o se fabrican directamente para productos industriales y cosméticos. El organismo humano puede estar expuesto a ellos principalmente a través de:
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El consumo de agua embotellada o del grifo
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Alimentos contaminados, especialmente pescados y mariscos
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El aire que respiramos
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Envases plásticos en contacto con alimentos
Una vez en el cuerpo, su eliminación completa aún está siendo estudiada por la ciencia.
¿Es posible eliminar los microplásticos del organismo?
Actualmente, no existe un método médico específico para eliminar por completo los microplásticos del cuerpo. Sin embargo, el organismo cuenta con sistemas naturales de detoxificación, como el hígado, los riñones y el sistema digestivo, que pueden ayudar a procesar y expulsar sustancias extrañas.
Las estrategias disponibles se centran en reducir la exposición y apoyar los mecanismos naturales de eliminación.
Aumentar la ingesta de fibra dietética
La fibra desempeña un papel clave en la salud intestinal. Algunos estudios sugieren que una dieta rica en fibra puede ayudar a arrastrar partículas no absorbidas a través del sistema digestivo, facilitando su excreción.
Alimentos ricos en fibra incluyen:
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Frutas y verduras frescas
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Legumbres
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Cereales integrales
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Semillas
Un intestino saludable favorece una eliminación más eficiente de desechos.
Mantener una buena hidratación
Beber suficiente agua es fundamental para el correcto funcionamiento de los riñones y el sistema digestivo. Una hidratación adecuada ayuda al cuerpo a eliminar toxinas a través de la orina y las heces, apoyando los procesos naturales de limpieza del organismo.
Siempre que sea posible, se recomienda consumir agua filtrada para reducir la exposición adicional a microplásticos.
Cuidar la salud del hígado
El hígado es uno de los principales órganos de detoxificación. Mantenerlo en buen estado favorece la eliminación de sustancias potencialmente dañinas.
Algunas prácticas que apoyan la función hepática incluyen:
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Reducir el consumo de alcohol
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Mantener una alimentación equilibrada
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Evitar el exceso de ultraprocesados
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Priorizar alimentos ricos en antioxidantes
Reducir el uso de plásticos en la alimentación
Una de las acciones más efectivas es disminuir la exposición diaria a microplásticos. Para ello, se recomienda:
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Evitar calentar alimentos en envases plásticos
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Usar recipientes de vidrio o acero inoxidable
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Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados
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Limitar el uso de botellas plásticas desechables
Estas medidas no eliminan los microplásticos ya presentes, pero previenen su acumulación futura.
Consumir antioxidantes de forma regular
Los antioxidantes ayudan a combatir el estrés oxidativo que pueden generar contaminantes ambientales, incluidos los microplásticos. Aunque no los eliminan directamente, sí pueden reducir su impacto en el organismo.
Se encuentran en alimentos como:
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Frutas rojas
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Verduras de hoja verde
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Té verde
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Frutos secos
Cuidar el equilibrio del microbioma intestinal
El microbioma intestinal cumple un papel clave en la salud digestiva y en la respuesta del organismo frente a agentes externos. Una microbiota equilibrada puede mejorar la capacidad del cuerpo para procesar y eliminar residuos.
El consumo de alimentos fermentados y prebióticos puede contribuir a este equilibrio.
Evitar falsas soluciones detox
Es importante desconfiar de productos o dietas que prometen eliminar microplásticos de forma rápida o milagrosa. Hasta el momento, no existe evidencia científica que respalde este tipo de soluciones.
El enfoque más efectivo sigue siendo preventivo y de apoyo al organismo.
El papel de la prevención a largo plazo
Reducir la carga de microplásticos en el cuerpo es un proceso gradual. La prevención, combinada con hábitos saludables, es actualmente la mejor estrategia para proteger la salud frente a esta forma de contaminación moderna.
Aunque la ciencia aún investiga cómo eliminar completamente los microplásticos del organismo, sí existen acciones que pueden ayudar a reducir su impacto. Mantener una dieta rica en fibra, una buena hidratación, apoyar los órganos de detoxificación y reducir la exposición diaria al plástico son medidas clave.
Cuidar el cuerpo frente a los microplásticos no depende de soluciones rápidas, sino de hábitos conscientes y sostenidos que favorezcan la salud a largo plazo.