La temporada de fuertes lluvias no solo trae inundaciones, calles anegadas y dificultades para movilizarse. También puede aumentar el riesgo de determinadas enfermedades, especialmente cuando el agua se contamina, se acumula en recipientes y espacios abiertos, o las condiciones sanitarias se deterioran.
Durante estos periodos, las familias pueden estar más expuestas a infecciones transmitidas por mosquitos, enfermedades gastrointestinales, afecciones de la piel y problemas respiratorios. El riesgo es mayor en comunidades afectadas por inundaciones, interrupciones del servicio de agua potable y acumulación de basura.
En Ecuador, donde las lluvias intensas pueden favorecer la proliferación de mosquitos y afectar el acceso a agua segura, conocer las enfermedades asociadas a esta temporada es fundamental para prevenir complicaciones y reconocer sus señales de alerta.
1. Dengue: una de las principales amenazas durante las lluvias
En Ecuador, el dengue representa un problema importante de salud pública y sus ciclos epidémicos suelen coincidir con la temporada de lluvias.
Síntomas más frecuentes:
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Fiebre elevada.
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Dolor intenso de cabeza.
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Dolor detrás de los ojos.
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Dolor muscular y en las articulaciones.
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Náuseas y vómitos.
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Erupciones en la piel.
Una señal especialmente importante es que los síntomas de alarma pueden aparecer cuando la fiebre comienza a desaparecer. El dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, el sangrado, la dificultad para respirar o la debilidad extrema requieren atención médica urgente.
Para prevenirlo, es fundamental eliminar los recipientes que acumulen agua, tapar correctamente los tanques, utilizar repelente y colocar mosquiteros cuando sea necesario.
2. Leptospirosis: el peligro de caminar por aguas contaminadas
Durante las inundaciones, esta bacteria puede dispersarse a través del agua acumulada y el lodo. El riesgo aumenta cuando las personas caminan descalzas, tienen heridas en la piel o manipulan objetos contaminados sin protección.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), los síntomas pueden aparecer entre dos días y cuatro semanas después de la exposición.
Síntomas que pueden presentarse:
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Fiebre y escalofríos.
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Dolor de cabeza.
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Dolor muscular, especialmente en las pantorrillas y la espalda.
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Ojos enrojecidos.
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Náuseas, vómitos o diarrea.
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En casos graves, daño renal, hepático o meningitis.
La prevención consiste en evitar el contacto con aguas de inundación, utilizar botas y guantes impermeables cuando sea inevitable ingresar a zonas afectadas, cubrir las heridas y lavarse con agua segura y jabón después de una exposición.
Si aparece fiebre luego de haber tenido contacto con agua posiblemente contaminada, es importante acudir al médico e informar sobre esa exposición.
3. Enfermedades gastrointestinales: diarrea, gastroenteritis y hepatitis A
Por esta razón, durante la época de fuertes lluvias pueden aumentar los riesgos de enfermedades gastrointestinales como gastroenteritis, salmonelosis y otras infecciones intestinales. También puede producirse transmisión de hepatitis A, un virus que se propaga principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados.
Los síntomas pueden incluir:
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Diarrea.
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Dolor abdominal.
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Náuseas y vómitos.
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Fiebre.
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Pérdida del apetito.
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Debilidad y deshidratación.
En el caso de la hepatitis A, también puede aparecer coloración amarillenta en la piel y los ojos, orina oscura y cansancio intenso.
Para reducir el riesgo, se recomienda consumir agua potable o hervida, lavarse las manos antes de preparar alimentos, desinfectar frutas y verduras y evitar consumir productos que hayan estado en contacto con agua de inundación.
La diarrea acompañada de sangre, fiebre alta, vómitos persistentes o signos de deshidratación requiere valoración médica, especialmente en niños pequeños y adultos mayores.
4. Chikungunya y zika: otras enfermedades transmitidas por mosquitos
El chikungunya suele provocar fiebre repentina y dolor intenso en las articulaciones, que en algunas personas puede persistir durante meses.
Por su parte, el zika puede producir fiebre leve, sarpullido, conjuntivitis y dolores musculares. Aunque muchas personas presentan síntomas leves o ninguno, representa un riesgo particular durante el embarazo, debido a su asociación con alteraciones congénitas en el desarrollo del bebé.
Ambas enfermedades se relacionan con mosquitos del género Aedes, por lo que las medidas preventivas son similares a las del dengue: eliminar criaderos, evitar acumulaciones de agua y utilizar repelente.
El Ministerio de Salud Pública de Ecuador incluye estas enfermedades entre las amenazas que requieren vigilancia durante los periodos de incremento de precipitaciones.
5. Infecciones respiratorias: gripe, influenza y otras afecciones
Es importante aclarar que mojarse con la lluvia o experimentar cambios de temperatura no produce por sí solo una infección viral. Estas enfermedades son causadas por virus que se transmiten principalmente mediante partículas respiratorias y el contacto cercano con personas infectadas.
Sin embargo, las condiciones propias de las emergencias por lluvias, como permanecer en espacios cerrados, compartir albergues o tener dificultades para mantener una ventilación adecuada, pueden facilitar la transmisión.
Entre los síntomas más comunes están:
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Congestión nasal.
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Tos.
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Dolor de garganta.
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Fiebre.
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Dolor muscular.
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Malestar general.
La ventilación de los espacios, el lavado frecuente de manos, la vacunación correspondiente y evitar el contacto cercano cuando se presentan síntomas ayudan a reducir los contagios.
El Ministerio de Salud Pública también recomienda cubrirse al toser o estornudar y mantener ventiladas las habitaciones.
6. Infecciones en la piel y hongos
Entre los más frecuentes se encuentran:
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Dermatitis por humedad o contacto con sustancias irritantes.
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Hongos en los pies y entre los dedos.
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Infecciones bacterianas en heridas.
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Irritación y lesiones por permanecer con ropa mojada.
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Infecciones cutáneas asociadas a la exposición a aguas contaminadas.
Para prevenir estas afecciones es recomendable mantener la piel limpia y seca, cambiarse la ropa mojada, utilizar calzado adecuado y limpiar correctamente cualquier herida.
Si aparecen lesiones con pus, enrojecimiento que se extiende, dolor intenso, hinchazón o fiebre, se debe buscar atención médica.
7. ¿Quiénes tienen mayor riesgo de enfermar durante las fuertes lluvias?
Aunque cualquier persona puede verse afectada, existen grupos que pueden presentar mayores complicaciones:
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Niños pequeños: son más vulnerables a la deshidratación y a determinadas infecciones.
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Adultos mayores: pueden tener mayor riesgo de complicaciones por enfermedades infecciosas.
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Mujeres embarazadas: requieren especial atención frente a enfermedades como el zika.
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Personas con enfermedades crónicas: pueden necesitar vigilancia y atención más temprana.
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Habitantes de zonas inundadas: tienen mayor posibilidad de exposición a agua contaminada, roedores y mosquitos.
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Trabajadores agrícolas y de limpieza: pueden entrar en contacto con lodo, aguas residuales y superficies contaminadas.
8. ¿Cómo prevenir enfermedades durante la temporada de lluvias?
La prevención comienza en casa y requiere mantener hábitos de higiene y protección, especialmente cuando existen inundaciones o problemas de abastecimiento de agua.
Estas son algunas recomendaciones:
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Eliminar el agua acumulada: revisar patios, terrazas, canaletas, llantas y recipientes donde puedan reproducirse los mosquitos.
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Proteger el agua para consumo: utilizar agua potable o hervida y mantenerla en recipientes limpios y tapados.
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Evitar caminar descalzo en zonas inundadas: utilizar botas impermeables y proteger las heridas.
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Mantener los alimentos protegidos: evitar consumir productos que hayan tenido contacto con aguas de inundación.
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Controlar la presencia de roedores: almacenar la basura correctamente y evitar dejar alimentos expuestos.
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Mantener la higiene personal: lavarse las manos con agua segura y jabón, especialmente antes de comer y después de ir al baño.
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Secar y ventilar los espacios: evitar la humedad persistente en habitaciones, colchones y ropa.
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No automedicarse: ante fiebre o síntomas sospechosos, acudir a un establecimiento de salud.
Una recomendación importante: si existe sospecha de dengue, no se deben tomar medicamentos como aspirina o ibuprofeno por cuenta propia, debido al riesgo de sangrado. Es necesario recibir orientación médica sobre el tratamiento adecuado.
¿Cuándo acudir al médico después de una inundación?
No todas las enfermedades aparecen inmediatamente después de una exposición. Algunas infecciones pueden manifestarse días o incluso semanas después del contacto con agua contaminada o mosquitos infectados.
Se debe buscar atención médica si aparecen fiebre persistente, diarrea intensa, vómitos continuos, dolor muscular fuerte o lesiones en la piel que empeoran.
En cambio, el dolor abdominal intenso, sangrado, dificultad respiratoria, confusión, desmayo, coloración amarillenta de la piel o signos importantes de deshidratación son señales que requieren atención urgente.
Es importante informar al profesional de salud si la persona estuvo en contacto con aguas de inundación, lodo, roedores o mosquitos, ya que ese antecedente puede orientar la evaluación.
Las lluvias también exigen cuidar la salud
La temporada de fuertes lluvias puede incrementar el riesgo de dengue, leptospirosis, enfermedades gastrointestinales, infecciones respiratorias y problemas de la piel. Sin embargo, estos riesgos no significan que todas las personas que viven en zonas lluviosas vayan a enfermar.
La prevención, el acceso a agua segura, la eliminación de criaderos de mosquitos y el cuidado durante las inundaciones son medidas fundamentales para proteger a las familias.
Estar atentos a los síntomas y acudir oportunamente a un centro de salud puede evitar que una infección evolucione hacia complicaciones graves.