Pequeño, versátil y con una larga historia en América, el amaranto vuelve a ganar protagonismo en la alimentación. Sus semillas aportan proteínas, fibra y minerales, mientras que sus hojas también pueden utilizarse como alimento.
Durante siglos, diferentes pueblos americanos aprovecharon esta planta tanto por su valor nutricional como por su importancia cultural. Hoy, el amaranto aparece nuevamente en harinas, cereales, barras, bebidas y otras preparaciones.
Pero, ¿cuáles son realmente los beneficios del amaranto y por qué se considera un alimento interesante dentro de una dieta equilibrada?
¿Qué es el amaranto?
El amaranto pertenece al género Amaranthus y comprende diferentes especies utilizadas como alimento en América.
En regiones de los Andes es conocido también como kiwicha, mientras que en Mesoamérica algunas variedades fueron conocidas como huauhtli.
La FAO señala que el amaranto se cultiva en América desde hace miles de años y destaca sus semillas por su contenido de proteínas, aminoácidos y minerales.
Una de sus características más interesantes es que tanto las semillas como, dependiendo de la variedad, las hojas pueden aprovecharse en la alimentación.
Beneficios del amaranto: ¿por qué incluirlo en la alimentación?
1. Es una fuente de proteínas vegetales
Uno de los principales atractivos nutricionales del amaranto es su contenido de proteínas.
La FAO registra valores aproximados de entre 12 y 19 gramos de proteína por cada 100 gramos de semilla seca, aunque la cantidad puede variar según la variedad y las condiciones de cultivo.
Además, el amaranto contiene aminoácidos esenciales, entre ellos la lisina, un aminoácido que suele encontrarse en cantidades más limitadas en algunos cereales.
Esto convierte al amaranto en una alternativa interesante para diversificar las fuentes de proteína de la alimentación.
2. Aporta fibra
El amaranto también contiene fibra alimentaria, un componente importante para una alimentación equilibrada.
La fibra contribuye al funcionamiento normal del sistema digestivo y puede ayudar a generar sensación de saciedad.
Sin embargo, comer amaranto por sí solo no garantiza una mejor digestión. Sus beneficios forman parte del conjunto de una dieta que incluya suficiente fibra procedente de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y otros alimentos.
3. Contiene minerales importantes
Las semillas de amaranto aportan diferentes minerales, entre ellos hierro, calcio, magnesio y fósforo, aunque las cantidades dependen de la variedad y de la forma de preparación.
Esto ayuda a explicar por qué este grano ancestral ha despertado nuevamente el interés de investigadores y consumidores.
No obstante, la cantidad de un nutriente presente en un alimento no significa necesariamente que todo sea absorbido por el organismo. La alimentación en su conjunto sigue siendo determinante.
4. Puede ayudar a diversificar la alimentación
Una de las ventajas más prácticas del amaranto es su versatilidad.
Puede consumirse en forma de semilla, harina o cereal y utilizarse en diferentes recetas. También puede combinarse con legumbres, frutas, verduras y otros cereales.
Incorporarlo permite ampliar la variedad de alimentos de la dieta y experimentar con un ingrediente tradicional de América.
5. No es un cereal convencional
Aunque suele utilizarse de manera similar al arroz, la avena, el trigo u otros cereales, el amaranto es considerado un pseudocereal.
En términos sencillos, esto significa que no pertenece al mismo grupo botánico que los cereales tradicionales, aunque sus semillas se utilizan de una manera muy parecida.
Esta característica ha contribuido a que aparezca cada vez más en productos alimenticios y recetas contemporáneas.
¿El amaranto contiene gluten?
El amaranto es naturalmente libre de gluten.
Por esta razón puede formar parte de la alimentación de personas que necesitan evitar el gluten, siempre que el producto no haya sufrido contaminación cruzada durante su procesamiento.
Este último punto es especialmente importante para quienes tienen enfermedad celíaca o deben evitar estrictamente el gluten: no basta con que el ingrediente sea naturalmente libre de gluten; también es necesario revisar el etiquetado y las condiciones de elaboración.
¿El amaranto ayuda a controlar el azúcar en sangre?
Aquí es necesario evitar exageraciones.
El amaranto contiene fibra y tiene características nutricionales que pueden hacerlo parte de una alimentación equilibrada, pero no debe considerarse un tratamiento para la diabetes.
La respuesta de la glucosa depende de factores como la cantidad consumida, la preparación, los alimentos que acompañan la comida y las características individuales de cada persona.
Por eso, sustituir un alimento por amaranto no reemplaza las recomendaciones de un profesional de la salud.
¿El amaranto sirve para bajar de peso?
El amaranto tampoco es un alimento que por sí mismo provoque pérdida de peso.
Sin embargo, su aporte de proteínas y fibra puede contribuir a una alimentación más saciante cuando se consume dentro de una dieta equilibrada.
Para controlar el peso influyen mucho más factores como el total de alimentos consumidos, la actividad física, el descanso y los hábitos mantenidos durante el tiempo.
Amaranto: un alimento ancestral que vuelve a la mesa
El interés actual por el amaranto no es completamente nuevo.
Los pueblos de América ya conocían sus propiedades y lo incorporaban a su alimentación mucho antes de la llegada de los europeos.
En los Andes, la FAO reconoce al amaranto entre los cultivos tradicionales de importancia alimentaria de la región. En Ecuador también se han estudiado los granos andinos por su potencial nutricional y productivo.
Su presencia en la alimentación contemporánea representa, en cierta forma, la recuperación de un conocimiento agrícola y gastronómico que permaneció durante generaciones.
La leyenda de que los españoles prohibieron el amaranto
Junto con el renovado interés por este alimento también circula una historia popular: que los españoles prohibieron el cultivo del amaranto después de la conquista de América.
La explicación suele relacionarse con el papel que tenía el amaranto en determinadas ceremonias religiosas de los pueblos indígenas.
Existen fuentes históricas que documentan el uso ritual del amaranto y el rechazo de los evangelizadores a determinadas prácticas indígenas. Sin embargo, afirmar que existió una prohibición general mediante una ley española es mucho más difícil de sostener.
Investigaciones históricas de la UNAM señalan que no existe evidencia suficiente de un decreto que prohibiera de manera general el cultivo del amaranto y que la planta continuó cultivándose después de la conquista.
Por ello, la historia de que “los españoles prohibieron el amaranto” debe entenderse principalmente como una creencia popular o una interpretación histórica que necesita matices, no como un hecho demostrado en los términos en que suele contarse.
¿Cómo se puede consumir el amaranto?
El amaranto puede incorporarse a diferentes preparaciones.
Entre las alternativas están:
- Semillas tostadas.
- Harina de amaranto.
- Cereales y desayunos.
- Barras y preparaciones caseras.
- Sopas y ensaladas.
- Bebidas y batidos.
- Panes y productos elaborados con su harina.
Una opción sencilla es combinarlo con otros alimentos nutritivos, como frutas, yogur, frutos secos o legumbres, dependiendo del tipo de preparación.
¿El amaranto es realmente un superalimento?
El término “superalimento” se utiliza mucho en publicidad y redes sociales, pero no es una categoría médica.
El amaranto sí tiene un perfil nutricional interesante, especialmente por su contenido de proteínas, fibra y minerales. Sin embargo, ningún alimento contiene por sí solo todos los nutrientes que necesita el organismo.
La mejor manera de aprovechar sus propiedades es incorporarlo como parte de una alimentación variada.
Amaranto: tradición y nutrición en un mismo alimento
El amaranto reúne dos características que explican su creciente popularidad: una historia milenaria y un interesante valor nutricional.
Sus semillas aportan proteínas, fibra y minerales, y pueden utilizarse de numerosas maneras en la cocina. Su carácter naturalmente libre de gluten también lo convierte en una alternativa para determinadas personas, siempre considerando las condiciones de procesamiento.
Y mientras el amaranto vuelve a ganar espacio en la alimentación moderna, también resurgen historias sobre su pasado. La supuesta prohibición española forma parte de esas narraciones populares, aunque la evidencia histórica invita a contarla con mayor cuidado.
Más allá de la leyenda, lo que sí está claro es que el amaranto es uno de los alimentos originarios de América que ha logrado mantenerse vigente durante miles de años y que hoy vuelve a despertar interés por sus propiedades nutricionales.