¿CÓMO IDENTIFICAR EL ALZHEIMER? SEÑALES DE ALERTA Y PRUEBAS PARA DETECTARLO

Olvidar ocasionalmente dónde se dejaron las llaves, no recordar un nombre de inmediato o necesitar unos segundos para encontrar una palabra puede ocurrir con el paso de los años. Sin embargo, cuando los problemas de memoria comienzan a interferir con las actividades cotidianas y se vuelven cada vez más frecuentes, es importante prestar atención.

El Alzheimer es la forma más común de demencia y provoca un deterioro progresivo de la memoria, el pensamiento y otras capacidades que pueden llegar a afectar la vida diaria.

Pero, ¿cómo se puede identificar? La respuesta no está solamente en observar si una persona olvida cosas. El diagnóstico requiere una evaluación médica que puede incluir pruebas de memoria, exámenes físicos, estudios del cerebro y, en determinados casos, pruebas que detectan cambios relacionados con la enfermedad.

¿Cuál es la primera señal de Alzheimer?

Uno de los primeros signos que más se relacionan con el Alzheimer es la dificultad para recordar información recién aprendida.

Por ejemplo, una persona puede repetir constantemente una misma pregunta, olvidar conversaciones recientes o depender cada vez más de notas, teléfonos y familiares para recordar actividades que antes podía realizar sin ayuda.

La diferencia importante está en la frecuencia y en el impacto que tiene el problema.

Olvidar ocasionalmente dónde se dejó un objeto y después encontrarlo al recordar los últimos pasos puede ser un cambio normal. En cambio, perder objetos con frecuencia y no poder reconstruir lo ocurrido puede ser una señal que merece evaluación.

10 señales que pueden alertar sobre Alzheimer

La pérdida de memoria no es el único indicador. La Alzheimer’s Association identifica varios cambios que pueden aparecer en personas con Alzheimer u otros tipos de demencia.

1. Problemas de memoria que afectan la vida diaria

Olvidar información recientemente aprendida, repetir preguntas o depender constantemente de ayudas para recordar puede ser una señal de alerta.

2. Dificultades para resolver problemas

La persona puede comenzar a tener problemas para administrar sus cuentas, seguir una receta conocida o realizar tareas que requieren varios pasos.

3. Problemas para realizar actividades habituales

Una actividad que durante años fue sencilla puede convertirse en un desafío. Puede ocurrir, por ejemplo, al utilizar un aparato conocido, conducir hacia un lugar habitual o seguir las reglas de un juego.

4. Desorientación en tiempo y espacio

Puede resultar difícil recordar qué día es, en qué lugar se encuentra o cómo llegó a determinado sitio.

5. Problemas para comprender imágenes o distancias

Algunas personas pueden experimentar dificultades para interpretar relaciones espaciales, calcular distancias o reconocer determinados elementos visuales.

6. Dificultades para hablar o escribir

Puede aparecer dificultad para encontrar palabras, seguir una conversación, nombrar objetos conocidos o expresar una idea que antes podía comunicar fácilmente.

7. Perder objetos y no poder reconstruir los pasos

Dejar objetos en lugares inusuales y después ser incapaz de recordar dónde estuvieron puede ser una señal.

8. Cambios en el juicio

Pueden aparecer decisiones poco habituales, especialmente relacionadas con dinero, seguridad personal o cuidado personal.

9. Abandono de actividades sociales

Una persona puede comenzar a dejar de participar en actividades, reuniones o pasatiempos que anteriormente disfrutaba.

10. Cambios de personalidad y estado de ánimo

La aparición de ansiedad, miedo, irritabilidad, confusión, sospechas o cambios importantes en la personalidad también puede acompañar al deterioro cognitivo.

¿Cómo diferenciar el Alzheimer del envejecimiento normal?

Este punto es fundamental.

Envejecer no significa necesariamente desarrollar Alzheimer.

Con la edad pueden aparecer olvidos ocasionales. Una persona puede tardar más en recordar un nombre, olvidar temporalmente qué día es o necesitar más tiempo para aprender algo nuevo.

Lo preocupante es que los cambios sean progresivos y comiencen a afectar la capacidad de desenvolverse de manera independiente.

Por ejemplo, olvidar ocasionalmente dónde se dejaron las llaves puede formar parte del envejecimiento normal. Perderlas repetidamente y no poder recordar dónde se estuvieron buscando es diferente.

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¿Existe una prueba para saber si una persona tiene Alzheimer?

No existe una única prueba que, por sí sola, permita diagnosticar todos los casos de Alzheimer.

El médico comienza normalmente con una conversación sobre los síntomas y su evolución. También puede preguntar a familiares o personas cercanas qué cambios han observado.

La evaluación puede incluir pruebas de memoria, atención, lenguaje y capacidad para resolver problemas. Además, el profesional puede solicitar análisis de sangre, estudios de imagen del cerebro y otras pruebas para descartar enfermedades que puedan provocar síntomas similares.

Esto es importante porque problemas de memoria o concentración también pueden estar relacionados con otras condiciones, como ciertos déficits vitamínicos, depresión, alteraciones médicas u otros tipos de demencia.

¿Se puede detectar el Alzheimer mediante un análisis de sangre?

La investigación ha avanzado considerablemente en este campo.

Actualmente existen análisis de sangre capaces de detectar determinadas señales relacionadas con el Alzheimer y otras investigaciones continúan evaluando cómo incorporarlos de forma cada vez más precisa a la práctica clínica.

Un estudio financiado en parte por el National Institute on Aging encontró que un análisis que medía determinadas proteínas asociadas con el Alzheimer identificó la enfermedad con una precisión de aproximadamente 88% a 92% en el grupo estudiado.

Sin embargo, esto no significa que cualquier análisis de sangre disponible pueda confirmar por sí solo que una persona tiene Alzheimer. Los biomarcadores deben interpretarse junto con los síntomas, la evaluación médica y otros resultados. El propio National Institute on Aging advierte que ningún biomarcador aislado debe utilizarse como única prueba diagnóstica.

¿Qué otros estudios pueden utilizar los médicos?

Dependiendo de cada caso, el especialista puede solicitar estudios de imágenes, como una resonancia magnética o una tomografía, para observar el cerebro y descartar otras causas.

También existen pruebas más específicas, como determinados estudios mediante PET y análisis del líquido cefalorraquídeo, que pueden ayudar a identificar cambios relacionados con las proteínas características de la enfermedad de Alzheimer.

No todas estas pruebas son necesarias para todas las personas. El médico decide cuáles tienen sentido según los síntomas, antecedentes y resultados de la evaluación inicial.

¿Por qué es importante detectar el Alzheimer temprano?

Reconocer los primeros cambios permite buscar una explicación antes de que los problemas avancen.

Un diagnóstico temprano puede ayudar a conocer qué está provocando los síntomas, planificar el futuro, organizar el cuidado y evaluar las opciones de tratamiento disponibles para cada paciente. Además, algunos tratamientos actuales están dirigidos a determinadas personas en fases tempranas de la enfermedad.

Por eso, esperar a que los problemas de memoria sean muy evidentes no siempre es la mejor opción.

¿Cuándo consultar al médico?

Si una persona comienza a experimentar problemas de memoria que interfieren con su vida cotidiana, presenta cambios importantes en su capacidad para realizar actividades habituales, se desorienta o muestra modificaciones persistentes en su comportamiento, es recomendable consultar a un profesional de la salud.

Una señal aislada no significa necesariamente que exista Alzheimer. Lo importante es observar si los cambios son repetitivos, progresivos y diferentes a lo habitual para esa persona.

La memoria puede cambiar con la edad, pero no todos los cambios son normales

Identificar el Alzheimer no consiste simplemente en comprobar si alguien olvida cosas. La clave está en observar qué olvida, con qué frecuencia ocurre, si el problema empeora y cuánto afecta a su vida diaria.

La evaluación médica permite distinguir entre los cambios normales asociados al envejecimiento, otros problemas de salud y las diferentes formas de deterioro cognitivo.

Ante una preocupación persistente por la memoria o el comportamiento, consultar a un profesional es más útil que intentar realizar un diagnóstico en casa.

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